Villa San Ignacio | Hotel near San Jose and Alajuela | Costa Rica
Barred Antshrike (Thamnophilus doliatus)

Una mañana de pajareo en el Hotel Villa San Ignacio

Batara Barrateado (Thamnophilus doliatus)
Batara Barrateado (Thamnophilus doliatus) con sus rayas estilo cebra

Apenas está amaneciendo, pero los pájaros ya cantan en Villa San Ignacio. El llamado doble de un Momoto Coroniazul se filtra por el jardín. Este canto gemelo le recuerda a los pajareros visitantes de un búho o de un perro ladrando. Un Bienteveo grande grita desde los árboles y una Reinita cabecicastaña canta y gorjea desde la vegetación baja. ¿Qué mas se encuentra ahí afuera? ¿Qué otras aves esperan en las extensas coronas de los higuerones?

La única manera de saberlo es saliéndose de la cama, caminar fuera de la habitación y observar alrededor. Al hacerlo, se ven palmeras creciendo al lado de grandes árboles tropicales, con aves revoloteando entre el follaje. Un breve escaneo de las áreas aledañas revelan la figura de una ave desconocida. Encaramada sobre una rama, entre las sombras, parece moverse lentamente, con su cola moviéndose hacia adelante y hacia atrás. Al enfocar con los binoculares, ¡descubrimos que estamos viendo nuestro primer momoto! Una hermosa ave se deslumbra, naturalmente coloreada con tonos azules y verdes, y una cola larga que parece una raqueta nos hace pensar si es real o no.

Al volar hacia el suelo atrapando un escarabajo, nos hace recordar que definitivamente ya no estamos en Kansas. Al inmediatamente ver un yigüirro, sabemos que estamos en Costa Rica.

Yugüirro (Turdus grayi)
Mira este yigüirro color arcilla (Turdus grayi) en Costa Rica

Los sonidos y movimientos de otras aves nos invitan a las áreas abiertas justo al frente de las habitaciones. Al alzar la vista vemos fincas cercanas, lotes con arbustos y pedazos de bosque, pero casi no les ponemos atención; como con cada mañana tropical, las aves nos mantienen más que ocupados.

Pequeñas bandadas de zanates y palomas aliblancas pasan por nuestro campo de visión, mientras un par de Tangaras Azulejas sutilmente hermosas viajan en la otra dirección. Un Tirano Tropical se desplaza vertiginosamente para atrapar una desdichada polilla, con su panza amarilla contrastando contra el azul del cielo matutino. Un distante cuchicheo se vuelve escandaloso, y una compacta banda de pequeñas aves cruzan frente a nosotros. Lentamente nos damos cuenta que esas pequeñas aves eran muy verdes y sí, ¡eran pericos! Sonriendo después de esa sorpresa de pericos, nos preguntamos ¿cuántas otras aves, cuántas otras especies será posible identificar en nuestra primera mañana en Costa Rica?

Al caminar hacia un área mas boscosa, vemos a nuestra primera familia de Soterreyes Nuquirufos y notamos el saltarín vuelo del Carpintero de Hoffmann. Su comportamiento y llamado traqueteado nos recuerda a los carpinteros en nuestros países. El sonido “chuqui-tuc” de una Tangara veranera también nos hace recordar el estar pajareando en otros lugares familiares, sabiendo que en Costa Rica muchas de “nuestras” especies de aves migran para pasar el invierno. Poco tiempo después, vemos otras aves migrantes, unas Reinitas verdillas y amarillas, y terminan siendo una de las especies más comunes y vistas durante la mañana.

Otras especies identificadas durante la corta caminata en la mañana son el Saltator gorgianteado y grisáceo, cuyo tamaño es comparado a un cardenal, junto a varias grandes y ruidosas Urracas Pardas, un Cabezón plomizo y, posado en una enredadera, ¡nuestro primer Batará barreteado! El Batará macho, veteado como una cebra, comparte espacio con un Trepador cabecirrayado. El trepador estremece su cola al compás de su canto carcajeado en staccato. La sorpresa de la mañana es un pequeño grupo de ruidosas Chachalacas Cabecigrís que se alimentan en uno de los frondosos higuerones. Ah sí, ¡y los Tucancillo Piquianaranjado que se les unieron!

Tirano Tropical en Costa Rica
El majestuoso Tirano Tropical en Costa Rica

Antes de darnos cuenta, ya el auténtico y delicioso desayuno nos espera en el Restaurante Pandora. ¡El tiempo vuela cuando el avistamiento de aves está bueno!

Blog por Patrick O’Donnell.
Patrick inició sus avistamientos de aves a la edad de 7 años en Niagara Falls, NY. Biólogo de profesión, Patrick ha trabajado en numerosos proyectos relacionados con aves y ha sido guía pajarero en Ecuador, Perú y Costa Rica. Patrick vive en Costa Rica desde el 2007 y cuando no está en el campo avistando aves, escribe sobre aves, viajes y turismo, entre otros temas.