Villa San Ignacio | Hotel near San Jose and Alajuela | Costa Rica
Male long tailed manakin

Buscando al Manaquín Cola Larga (Toledos)

La clave para observar aves, es primero saber escucharlas

Como es usual, primero los escuché antes de poder verlos. Ellos cantaban diciendo el nombre que los Costarricenses le han dado a este bello y pequeño pájaro, “¡Toledo, Toledo!” Mientras los Toledo cantaban, me fui moviendo silencioso y despacio hacia donde escuchaba el canto, esperando el poder ver a estos Manaquines Cola Larga.

Manaquin Cola Larga
Vea al Manaquin Cola Larga en Costa Rica (Chiroxiphia linearis)

Buscando al Manaquín Cola Larga en Villa San Ignacio

También conocidos como Manaquines Cola Larga, un par de Saltarines Toledos llamaban desde el bosque en Hotel Villa San Ignacio. He visto Manaquines Cola Larga varias veces alrededor de la propiedad, sin embargo en este día, ellos cantaban desde el otro lado de la pared del jardín. Por ahí es donde se encuentran los senderos, en un área de bosque regenerado, conectado a la arbolada zona ribereña.

Esta no es una vasta área de habitat, pero basado en el conteo de aves que he hecho en Villa San Ignacio, este bosque regenerado es lo suficientemente grande y maduro para albergar y mantener un buena cantidad de especies. Esto me da esperanza que la reforestación es posible, inclusive en áreas densamente habitadas como el Valle Central de Costa Rica. Asimismo nos puede dar vistas del Manaquín Cola Larga o Saltarín Toledo.

Senderos para pajarear en el  Hotel Villa San Ignacio Costa Rica
Senderos para pajarear en el Hotel Villa San Ignacio Costa Rica

Observando otras aves durante el recorrido

La mejor parte de buscar al elusivo Manaquín Cola Larga es ver a otras aves durante el recorrido. Uno de los pájaros más particulares por ser vistos en Costa Rica es un pequeño frugívoro que puede ser comúnmente visto en el bosque seco. Sin embargo, a pesar de sus brillantes colores, puede ser sorpresivamente discreto. Cuando escuché su canto desde los senderos de Villa San Ignacio, ¿cómo no iba a regresar y buscar a esta belleza enmantada de turquesa?

Al irme aventurando en los senderos, mantuve una aguda vista hacia la vegetación a mi alrededor. Los manaquines pueden estar en cualquier parte. Otras aves también me rodean. Sigilosamente seguí hacia adelante, y un destello de azul y verde capturó mi atención. Un barrido meticuloso reveló otras de las bellas aves que se observan a menudo en este hábitat par aves, un Momoto Coroniazul. Este no era el pájaro que estaba buscando, sin embargo ¡los momoto siempre son un deleite para los ojos!

Momoto Coroniazul
Momoto Lesoni o Momoto Coroniazul (Momotus lessoni)

“¡Toledo! Toledo!” A cómo admiraba al momoto, los manaquines me recordaron el seguir enfocado y continuar la búsqueda. Sonaban cercanos, pero sin importar que tánto trataba de observar entre las lianas y los árboles tropicales, todavía no podía encontrarlos.

Todo lo que podía hacer era esperar a que los pequeños pájaros hicieran su movida; mantenerme paciente, quesito, y en constante búsqueda. Esa técnica no era nueva. Así es como usualmente ocurre con los pajareros; se sabe que las aves están ahí afuera. Costa Rica tiene más de 900 especies registradas, pero no se sabe con exactitud cuándo es que van a aparecer. Lo mejor que se puede hacer es ir a al mejor lugar para poder observarlas y pacientemente esperar a que lleguen. Los pájaros eventualmente salen a la vista, y este día en Villa San Ignacio no fue la excepción.

Al escuchar nuevamente el llamado de los Toledos, me moví cuidadosamente hacia el sendero y capté un mínimo movimiento. Descubrí a un ave en un árbol muy parecido a un carpintero, excepto que su plumaje era de diferentes tonos de café y marrón, con manchas y rayas. La forma de su pico me indicó que era un Trepador Cacao, ¡un muy buen hallazgo en el Valle Central y una definitiva señal de la calidad de este hábitat!

Trepador Cacao
Trepador Cacao (Xiphorrhynchus susurrans)

I watched the woodcreeper use its bill to shake a dead leaf but kept my ears open for prettier birds, those that went by the name, Toledo. Sure enough, it wasn’t long before they called again, this time off to the right. I scanned and peered into the trees and caught the briefest hint of movement. Probably just a leaf in the wind, maybe even a butterfly but better to check it with binoculars, better to give my vision a boost. Focusing where I caught that movement revealed a small black bird, what I had noticed was the bird flicking its wings and long tail. No doubt about it, nothing else has those long, slender tail feathers, a
Long-tailed Manakin…

Pude ver al Trepador usando su pico para quitar unas hojas muertas, pero mantuve mis oídos abiertos para encontrar aves más bellas, esas que tienen el moto de ‘Toledo’. No pasó mucho tiempo para que cantaran nuevamente, esta vez más hacia la derecha. Hice un barrido despacio y me enfoqué en los árboles y observé un movimiento sigiloso. Probablemente una hoja moviéndole o quizás una mariposa, pero mejor decidí revisar bien con los binoculares, y mejor darle un empujón a mi visión. Agudizando la vista hacia donde ví el pequeño movimiento, pude ver un ave pequeña de color negro, y alcancé a ver al ave aleteando y moviendo su larga cola. Sin lugar a dudas, ninguna otra especie tiene esas largas y esbeltas plumas, ¡un manaquín cola larga!

Encontrando al elusivo Manaquín Cola Larga

Pensando el por qué fue tan difícil de encontrar, me quité mis binoculares y puse mi vista nuevamente sobre él. Cuando miro sin binoculares, los colores oscuros del Manaquín Cola Larga los hacen ver como cualquier otra sombra, como cualquier otra hoja oscura. Es increíble como un ave tan colorida puede camuflarse! Eventualmente, el ave descubre sus colores, su brillante espalda azul, su corona rojo aterciopelada, y recordé la importante de ser paciente, de observar e identificar cada pequeño movimiento al buscar aves en los senderos de Villa San Ignacio.

Manaquin Cola Larga Macho
Manaquin Cola Larga Macho

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Blog por Patrick O’Donnell.
Patrick O’Donnell inició sus avistamientos de aves a la edad de 7 años en Niagara Falls, NY. Biólogo de profesión, Patrick ha trabajado en numerosos proyectos relacionados con aves y ha sido guía pajarero en Ecuador, Perú y Costa Rica. Patrick vive en Costa Rica desde el 2007 y cuando no está en el campo avistando aves, escribe sobre aves, viajes y turismo, entre otros temas.